autodefensa en el bus

episodios cotidianos que invitan a la reflexión. 
en el bus, un energúmeno casi agrede físicamente al conductor y a varios pasajeros porque el botón de parada no había funcionado y se había bajado a unos metros de su parada, la del cuartel. 
por sus comentarios, resultó ser -oh, sorpresa- de los del aguilucho y el brazo en alto (pobre país...). 
lo primero que unx piensa es que hay muy pocos gulags...

no me resultó apropiada la reacción de lxs pasajerxs -intentar calmarle, hacerle entrar en razón, poniéndolo cada vez más furioso...- ni tampoco me lo parecería una acción individual tipo heroico de algún pasajero que se enfrentara a él en solitario, rollo Hollywood. Creo que lo que procede en una situación así es que varixs pasajerxs si no todxs, intercambiando apenas una mirada o una señal, se junten y lo echen de allí sin agresión física pero con firmeza, sin miramientos. Así protegemos la dignidad y la integridad de todxs. Es lo más colaborativo y lo menos peligroso, puesto que los individuos de ese perfil suelen achantarse cuando se les enfrenta más de una persona. Además, si fuese una respuesta habitual en la gente: 


- los energúmenos se lo pensarían dos veces, no gozarían de tanta impunidad. 
- las autoridades liberales socialdemócratas y/o filofranquistas que rigen el país sabrían que tienen un pueblo concienciado en las calles y no habría tanta permisividad. 
- También en la producción de contenidos culturales (series, cine, etc) se reflejaría esta dignidad y firmeza defensiva de la gente de a pie y esto retroalimentaría el circuito, fortaleciendo aún más una cultura de la autodefensa. 

Son muchos los casos en que la gente, unida sobre la marcha, ha parado las pies a energúmenos que se creen que el espacio público es suyo. Pero, al menos en este país, estamos muy lejos de que se generalice como dinámica. Es un reflejo más de que no somos pueblo ni ciudadanía sino súbditos/ consumidores atomizados y asustados. 
Hace veinte años, en el metro y en el bus -con poco tiempo de diferencia- fui testigo del pánico sembrado entre los pasajeros por bandas neonazis. Parece que ese fenómeno no está en auge actualmente -los fascismos se mueven a niveles institucionales, mediáticos, etc- pero, si nos achantamos cada vez más, se seguirán envalentonando y estas cosas pueden resurgir. 














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